Por Mónica Romero
Serie «Costa da Morte» · Entrega 4 de 10. Una serie de Mónica Romero, escrita como parte de su Trabajo Final del Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism (TFM 2026).
Hay una carretera estrecha que sale de Camariñas y avanza hacia el océano.
A medida que nos acercamos a Cabo Vilán desaparecen las casas y el paisaje empieza a desnudarse. Quedan granito, matorral bajo, viento y mar.

Entonces aparece el faro.
No parece colocado sobre la roca. Parece haber salido de ella.
Cabo Vilán es uno de los grandes iconos de Costa da Morte, pero su historia tiene poco que ver con la estética. Antes de convertirse en escenario para fotógrafos y viajeros fue una necesidad.
Navegar por estas aguas durante el siglo XIX era enfrentarse a una combinación peligrosa: tráfico marítimo creciente, temporales atlánticos, niebla, arrecifes y una señalización todavía deficiente.
El antiguo faro de Vilán no resolvía completamente el problema. Su ubicación dificultaba que la luz fuese visible desde determinados sectores de navegación.
Y el mar continuó cobrando víctimas.
La noche del 10 de noviembre de 1890 se produjo la tragedia que marcaría definitivamente la historia del cabo.
El crucero británico HMS Serpent navegaba rumbo a África cuando un temporal lo empujó hacia la costa. AEMET ha reconstruido aquellas condiciones a partir de datos históricos y reanálisis meteorológicos: mala visibilidad, mar de fondo del noroeste y un fuerte mar de viento del suroeste complicaban extraordinariamente la navegación. El barco terminó chocando contra los bajos de Punta do Boi. Solo tres de sus 176 tripulantes sobrevivieron.
Los cadáveres recuperados fueron enterrados cerca del lugar del naufragio.
Aquel pequeño recinto continúa allí.
El Cementerio de los Ingleses es uno de los lugares más sobrecogedores de Costa da Morte precisamente porque no necesita monumentalidad. Un muro de piedra, algunas tumbas y el ruido constante del océano bastan.
El desastre del Serpent, seguido pocos años después por otros naufragios, aceleró la necesidad de mejorar la señalización del cabo.
Finalmente, el 15 de enero de 1896 entró en funcionamiento el nuevo Cabo Vilán.
No fue un faro cualquiera.
Fue el primer faro español en utilizar energía eléctrica. Su sistema producía luz mediante un arco eléctrico entre electrodos de carbón, una innovación extraordinaria para la época. La torre octogonal se levantó sobre la roca y quedó conectada mediante un paso cubierto con el edificio destinado a los fareros y sus familias. Aquel haz de luz era, en cierto modo, tecnología nacida del miedo.
Miedo a volver a escuchar que otro barco había desaparecido durante la noche.
Con el paso del tiempo el sistema fue modernizándose. Hoy Cabo Vilán tiene un alcance aproximado de 28 millas náuticas y continúa siendo una referencia fundamental de la navegación en este tramo del litoral. Pero acercarse hasta allí permite descubrir algo más.
Frente a la torre aparece Vilán de Fóra, separado de tierra por el paso de O Bufardo. Las olas se estrellan contra las paredes de granito y el viento convierte cualquier paseo tranquilo en algo parecido a una negociación.
En el edificio del antiguo servicio de fareros funciona además un espacio de interpretación dedicado a los faros, señales marítimas y naufragios.
Merece la pena entrar.
Porque después de observar fotografías, ópticas antiguas y relatos de barcos hundidos se contempla el paisaje de una forma diferente.
El faro deja de ser solamente una bonita silueta.
La torre, las escaleras, el grueso muro de granito y aquella luz que gira cada noche adquieren otro significado.
Cuando llega un temporal y las olas vuelven a golpear Cabo Vilán parece que el Atlántico intenta recordarnos por qué hubo que construirlo.
Y el faro responde de la única manera que sabe.
Encendiendo la luz.
Este artículo forma parte del Trabajo de Fin de Máster de Mónica Romero para el Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism.
Mónica Romero escribió esta pieza como Trabajo de Fin de Máster de su formación en la School of Travel Journalism. Si te inspiró, conoce el Máster en Periodismo de Viajes y el Máster en Periodismo Gastronómico, mira los documentales de viaje de nuestros alumnos en YouTube y escucha sus historias en nuestro podcast en Spotify.
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Todas las entregas de la serie «Costa da Morte»
- 1. Los faros del “fin de la tierra” en la Costa da Morte: donde acaba el mapa y empieza el Atlántico
- 2. Ruta de faros en Costa da Morte en 3–5 días: itinerario escénico, paradas y experiencias
- 3. Naufragios que bautizaron la Costa da Morte: 8 historias reales y qué queda hoy de ellas
- 4. Cabo Vilán: la luz que nació del miedo y de los temporales (estás aquí)
- 5. Fisterra: el faro del final… y del principio de muchas vidas (disponible el 21 de octubre)
- 6. Touriñán al atardecer: el ritual de la última luz (disponible el 22 de octubre)
- 7. La vida del farero: del aislamiento a la automatización (disponible el 24 de octubre)
- 8. Leyendas de costa: raqueiros, piedras con memoria y otras historias que se cuentan (disponible el 25 de octubre)
- 9. 12 miradores de Costa da Morte para contemplar atardeceres de infarto (disponible el 26 de octubre)
- 10. Fotografiar faros y temporales en Costa da Morte: equipo, seguridad, encuadres y horas mágicas (disponible el 28 de octubre)