Por Mónica Romero

Serie «Costa da Morte» · Entrega 2 de 10. Una serie de Mónica Romero, escrita como parte de su Trabajo Final del Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism (TFM 2026).

Costa da Morte no se puede atravesar rápidamente. También sería una pena hacerlo.

Las carreteras que recorren esta parte del litoral gallego parecen diseñadas para obligarnos a cambiar de ritmo: curvas, pequeños puertos, caminos hacia cabos donde aparentemente no hay nada y desvíos que terminan revelando playas, acantilados o pueblos marineros.

Ruta de faros en Costa da Morte en 3–5 días: itinerario escénico, paradas y experiencias – serie «Costa da Morte» de Mónica Romero

Por eso una ruta de faros funciona mucho mejor cuando dejamos de contar kilómetros y empezamos a contar paradas.

Existe además un recorrido senderista de referencia, O Camiño dos Faros, que une Malpica y Fisterra durante aproximadamente 200 kilómetros divididos en ocho etapas. (O Camiño dos Faros) Esta propuesta, sin embargo, está pensada para realizarse principalmente en coche durante tres días y ampliarse a cuatro o cinco si queremos caminar, fotografiar y detenernos sin mirar constantemente el reloj.

Día 1. Malpica, Punta Nariga, O Roncudo y Laxe

Malpica funciona perfectamente como punto de partida. Antes de salir conviene acercarse al puerto y mirar hacia las Illas Sisargas, donde se encuentra el primer faro de nuestro recorrido.

Desde allí seguimos hasta Punta Nariga.

El cambio resulta espectacular. El faro, diseñado por César Portela y en servicio desde 1998, parece la proa de un barco de granito apuntando hacia el Atlántico.

Después nos dirigimos hacia Corme y Punta do Roncudo. Aquí el protagonismo ya no pertenece solamente al faro. Las rocas, las cruces dedicadas a percebeiros fallecidos y el sonido del mar explican mucho sobre la relación de esta costa con quienes viven de ella.

Antes de llegar a Laxe merece la pena desviarse hasta el mirador de Monte Branco. Desde aquí se contempla el estuario del Anllóns, la playa de Barra y buena parte de la ría de Corme e Laxe.

Dormir en Laxe permite terminar el día caminando hasta su faro.

Día 2. Camelle, Cementerio de los Ingleses, Cabo Vilán y Camariñas

Este es el día de los naufragios.

La carretera nos lleva primero hacia Camelle y Arou. En Camelle todavía puede verse en la iglesia del Divino Espírito Santo una pequeña campana que perteneció al City of Agra, naufragado en 1897.

Desde aquí conviene continuar hacia la ensenada de Trece y el Cementerio de los Ingleses.

El lugar está íntimamente ligado al HMS Serpent, que naufragó frente a Punta do Boi la noche del 10 de noviembre de 1890. Solo tres de sus tripulantes sobrevivieron.

Llegar después a Cabo Vilán ayuda a entender la siguiente pieza de la historia. La tragedia del Serpent contribuyó a acelerar la mejora de la señalización marítima de esta zona y en 1896 comenzó a funcionar el actual faro eléctrico.

La noche puede hacerse en Camariñas, con tiempo para caminar por el puerto y descubrir otra de las identidades de la localidad: el encaje de bolillos.

Día 3. Muxía, Touriñán, Nemiña y Fisterra

La mañana empieza en Muxía junto al santuario de A Virxe da Barca.

Aquí se mezclan Camino de Santiago, tradición marinera y leyendas vinculadas a las grandes piedras que rodean el santuario.

Desde Muxía seguimos hacia Cabo Touriñán. Hay dos faros: el antiguo, de finales del XIX, y el actual. Pero lo verdaderamente impresionante es el espacio. Touriñán es el punto más occidental de la España peninsular y uno de esos lugares donde el horizonte parece ocupar media fotografía.

Después podemos detenernos en Nemiña y seguir hacia la playa de O Rostro antes de alcanzar Fisterra.

El último tramo conviene reservarlo para el atardecer.

¿Y si tenemos cuatro o cinco días?

Entonces aparece el verdadero lujo: ir despacio.

Podemos dedicar el cuarto día a Corcubión, Cee, la cascada de O Ézaro y su mirador, desde donde se contemplan el Xallas, el Monte Pindo, el Atlántico y, a lo lejos, Fisterra.

El quinto puede utilizarse para repetir lugares con otra luz, hacer pequeños senderos o simplemente quedarse.

Porque esa es quizá la mejor forma de viajar por Costa da Morte.

Llegar con una ruta muy bien preparada y permitir que el Atlántico nos la desordene.

Este artículo forma parte del Trabajo de Fin de Máster de Mónica Romero para el Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism.

Mónica Romero escribió esta pieza como Trabajo de Fin de Máster de su formación en la School of Travel Journalism. Si te inspiró, conoce el Máster en Periodismo de Viajes y el Máster en Periodismo Gastronómico, mira los documentales de viaje de nuestros alumnos en YouTube y escucha sus historias en nuestro podcast en Spotify.


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Por Viajar and Crear Editorial Team

Viajar & Crear es la revista de la School of Travel Journalism. La redacción edita y publica los reportajes, crónicas, entrevistas y guías que escriben los alumnos de nuestros másteres de periodismo de viajes, gastronomía, fotografía y narrativa, con la revisión editorial de sus profesores.

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