Por Mónica Romero
Serie «Costa da Morte» · Entrega 5 de 10. Una serie de Mónica Romero, escrita como parte de su Trabajo Final del Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism (TFM 2026).
Fisterra es ese final anhelado por muchos, que tienen como objetivo llegar al conocido “Fin de la Tierra”. Algunas personas llegan a Fisterra después de caminar durante semanas como ritual de avanzar poco a poco con sus pensamientos hasta conseguir alcanzar el faro y su famoso atardecer del fin del mundo.
Otras aparcan el coche a pocos metros. Pero en ambos casos, cuando llegas, te das cuenta que es un final, que no se puede avanzar más, que parece que allí todo acaba.

El cabo de Fisterra tiene esa capacidad extraña de convertir unos cientos de metros de carretera en algo simbólico. Quizá porque durante siglos este extremo de Galicia fue imaginado como la última tierra antes de un océano desconocido.
Su propio nombre procede del latín finis terrae: fin de la tierra.
Hoy sabemos que Fisterra ni siquiera es el punto más occidental de la Península Ibérica. Cabo Touriñán está más al oeste.
Pero las geografías emocionales no siempre obedecen a las coordenadas.
Fisterra continúa siendo el fin del mundo.
El faro entró en funcionamiento en 1853. Está situado a unos 138 metros sobre el nivel del mar y su señal alcanza decenas de kilómetros mar adentro. En 1888 se añadió una sirena para ayudar a los navegantes durante los episodios de niebla. Su sonido acabaría ganándose un nombre mucho menos solemne que el lugar: “la vaca de Fisterra”.
Sin embargo, en las últimas décadas el faro se ha convertido también en el final simbólico de otro viaje.
El Camino.
La ruta oficial del Camino de Fisterra y Muxía parte de Santiago y continúa hacia ambos lugares, prolongando la peregrinación hasta el Atlántico. Basta acercarse al faro por la tarde para comprobarlo.
Mochilas apoyadas contra las piedras. Botas gastadas. Gente abrazándose. Personas sentadas en silencio mirando hacia el horizonte.
Algunas han recorrido 100 kilómetros. Otras, 800.
Y de repente todo termina delante de una enorme cantidad de agua.
Durante años se extendió además la costumbre de quemar botas o prendas como símbolo de renovación. Es una de esas historias repetidas tantas veces que ha terminado adquiriendo apariencia de tradición medieval, aunque su antigüedad real es bastante discutida.
Lo que no admite discusión es que actualmente hacer fuego en el entorno supone un problema ambiental y de seguridad y no debe realizarse. No hace falta quemar nada para cerrar un viaje.
En realidad basta con sentarse.
El momento más especial llega cuando empieza a bajar el sol.
Durante unos minutos desaparecen las conversaciones. El Atlántico se vuelve naranja, después rojo y finalmente gris azulado.
Entonces ocurre algo curioso.
Fisterra deja de parecer un final.
Muchos peregrinos cuentan que llegar hasta aquí no produce tanto la sensación de haber terminado como la de tener que decidir qué hacer después.
Quizá por eso este cabo ha sobrevivido tan bien a todas sus contradicciones.
Fue el final del mundo cuando el mundo todavía tenía bordes.
Es el final del Camino para quienes necesitan unos kilómetros más después de Santiago.
Y es, al mismo tiempo, un lugar del que todo el mundo tiene que regresar.
Cuando desaparece el sol, los visitantes comienzan a levantarse.
Hay quien vuelve caminando hacia el pueblo.
Otros buscan un autobús.
Algunos continúan hacia Muxía.
Y la luz del faro empieza a girar.
Es entonces cuando Fisterra cambia de función.
Durante el día recibe a quienes llegan.
Durante la noche vuelve a hacer aquello para lo que fue construido hace más de siglo y medio: enseñar el camino a quienes todavía están viajando.
Este artículo forma parte del Trabajo de Fin de Máster de Mónica Romero para el Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism.
Mónica Romero escribió esta pieza como Trabajo de Fin de Máster de su formación en la School of Travel Journalism. Si te inspiró, conoce el Máster en Periodismo de Viajes y el Máster en Periodismo Gastronómico, mira los documentales de viaje de nuestros alumnos en YouTube y escucha sus historias en nuestro podcast en Spotify.
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Todas las entregas de la serie «Costa da Morte»
- 1. Los faros del “fin de la tierra” en la Costa da Morte: donde acaba el mapa y empieza el Atlántico
- 2. Ruta de faros en Costa da Morte en 3–5 días: itinerario escénico, paradas y experiencias
- 3. Naufragios que bautizaron la Costa da Morte: 8 historias reales y qué queda hoy de ellas
- 4. Cabo Vilán: la luz que nació del miedo y de los temporales
- 5. Fisterra: el faro del final… y del principio de muchas vidas (estás aquí)
- 6. Touriñán al atardecer: el ritual de la última luz (disponible el 22 de octubre)
- 7. La vida del farero: del aislamiento a la automatización (disponible el 24 de octubre)
- 8. Leyendas de costa: raqueiros, piedras con memoria y otras historias que se cuentan (disponible el 25 de octubre)
- 9. 12 miradores de Costa da Morte para contemplar atardeceres de infarto (disponible el 26 de octubre)
- 10. Fotografiar faros y temporales en Costa da Morte: equipo, seguridad, encuadres y horas mágicas (disponible el 28 de octubre)