Por Mónica Romero

Serie «Costa da Morte» · Entrega 6 de 10. Una serie de Mónica Romero, escrita como parte de su Trabajo Final del Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism (TFM 2026).

Hay atardeceres bonitos. Y después está la sensación de ver cómo se apaga un continente.

Cabo Touriñán se adentra en el Atlántico desde el municipio de Muxía como una lengua de granito cubierta de vegetación baja. No tiene el ambiente casi ceremonial de Fisterra ni la monumentalidad de Cabo Vilán.

Touriñán al atardecer: el ritual de la última luz – serie «Costa da Morte» de Mónica Romero

Tiene otra cosa.

Espacio.

Muchísimo espacio.

El cabo constituye el punto más occidental de la España peninsular. Allí conviven dos faros: el antiguo, de 1898, y el actual, levantado en 1981. Pero cuando se acerca el atardecer casi nadie mira hacia las torres.

Todas las miradas se giran hacia el oeste.

Existe además una peculiaridad astronómica que convierte Touriñán en un lugar todavía más especial.

Debido a la inclinación del eje de la Tierra y a la posición relativa del Sol a lo largo del año, el punto de Europa continental donde se produce el último ocaso no es siempre el mismo.

Durante aproximadamente un mes después del equinoccio de primavera y otro periodo a finales del verano, la Costa da Morte disfruta de ese privilegio.

Turismo de Galicia sitúa esos periodos aproximadamente entre el 24 de marzo y el 23 de abril y entre el 18 de agosto y el 19 de septiembre. Touriñán es uno de los puntos privilegiados para contemplarlo. La idea resulta irresistible: mientras prácticamente toda la Europa continental ya ha entrado en la noche, aquí todavía queda un pequeño fragmento de sol sobre el horizonte.

Pero la experiencia empieza bastante antes.

Conviene llegar con tiempo.

El paisaje no es un decorado que haya que atravesar deprisa hasta encontrar “el punto de la foto”. Merece la pena caminar alrededor del cabo, observar los acantilados de A Gaivoteira, descubrir cómo cambia el color de las rocas y escuchar el viento.

Hay un banco de granito instalado cerca del faro en el que aparecen grabadas las coordenadas del lugar: 43º03N – 9º18O. No hacen falta muchas más instrucciones.

Sentarse. Esperar. Mirar.

El proceso es lento.

Primero la luz pierde dureza. Los verdes del monte se vuelven más oscuros y el granito comienza a adquirir tonos cálidos. Después el mar refleja una franja luminosa que parece conducir directamente hasta el sol.

Para un fotógrafo es difícil contenerse.

Teleobjetivo. Gran angular. Siluetas. Reflejos. Faro.

Pero a veces la mejor decisión fotográfica en Touriñán es bajar la cámara durante cinco minutos.

Porque estamos tan acostumbrados a documentarlo todo que casi hemos olvidado que algunas experiencias funcionan mejor cuando no intentamos capturarlas.

Finalmente el disco solar toca la línea del océano.

Desde aquí no desaparece detrás de una montaña ni de una ciudad. No hay edificios, antenas o árboles.

Solamente mar.

Durante unos segundos parece deformarse sobre el horizonte.

Y desaparece.

El espectáculo no ha terminado.

Después llega la hora azul, cuando el faro comienza a imponerse en el paisaje y el cielo conserva todavía algo de luz.

También llega el frío. Incluso en verano.

Touriñán es un cabo expuesto y el viento cambia la sensación térmica rápidamente. Conviene llevar una capa de abrigo y, sobre todo, no acercarse innecesariamente a los bordes de los acantilados para conseguir una fotografía.

Cuando finalmente regresamos al coche puede que ya sea de noche.

Y entonces aparece la pequeña satisfacción de saber que, por unos minutos, hemos sido de los últimos habitantes de la Europa continental en despedir el día.

Mañana el sol volverá. Pero aquel atardecer ya será irrepetible.

Quizá ahí esté precisamente el ritual. No en ver cómo termina el día.

Sino en ser plenamente consciente de que termina.

Este artículo forma parte del Trabajo de Fin de Máster de Mónica Romero para el Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism.

Mónica Romero escribió esta pieza como Trabajo de Fin de Máster de su formación en la School of Travel Journalism. Si te inspiró, conoce el Máster en Periodismo de Viajes y el Máster en Periodismo Gastronómico, mira los documentales de viaje de nuestros alumnos en YouTube y escucha sus historias en nuestro podcast en Spotify.


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Por Viajar and Crear Editorial Team

Viajar & Crear es la revista de la School of Travel Journalism. La redacción edita y publica los reportajes, crónicas, entrevistas y guías que escriben los alumnos de nuestros másteres de periodismo de viajes, gastronomía, fotografía y narrativa, con la revisión editorial de sus profesores.

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