El universo guarda muchos misterios, y uno de los más fascinantes para millones de personas es la posibilidad de que no estemos solos. Desde luces inexplicables en el cielo hasta relatos que rozan lo sobrenatural, el fenómeno OVNI ha dejado huella en la cultura popular… y en la industria del turismo. Así nace el turismo ufológico: una forma distinta de explorar el planeta, buscando pistas sobre lo que podría haber más allá de él.

Aunque sus orígenes se remontan a los años 50, con el famoso incidente de Roswell en Estados Unidos, hoy esta tendencia sigue vigente y despierta tanto curiosidad como escepticismo. Pero más allá de las creencias, lo cierto es que estos destinos ofrecen experiencias únicas donde se entrelazan el paisaje, la cultura local y ese deseo humano de descubrir lo desconocido.

1. Área 51, Nevada (Estados Unidos)

Hablar de turismo ufológico sin mencionar el Área 51 sería impensable. Esta base militar secreta, ubicada en pleno desierto de Nevada, ha sido objeto de teorías conspirativas por décadas. Aunque su acceso está completamente restringido, su existencia ha dado vida a toda una ruta turística: la famosa Extraterrestrial Highway, que une Las Vegas con el pequeño pueblo de Rachel.

Allí se encuentran lugares como el “Buzón Negro”, envuelto en leyendas sobre comunicaciones alienígenas, y el Little A’le’Inn, un restaurante temático donde los visitantes intercambian teorías, souvenirs y anécdotas. Aunque probablemente no veas una nave espacial, es difícil no sentir que estás dentro de una película de ciencia ficción.

2. Tabio, Cundinamarca (Colombia)

A solo una hora de Bogotá, Tabio ha ganado fama como uno de los puntos de avistamiento de OVNIs más reconocidos en Colombia. Luces extrañas en el cielo, figuras que parecen desafiar la lógica y relatos constantes de los habitantes lo convierten en un destino clave para quienes exploran el misterio desde Sudamérica.

Además del paisaje montañoso que invita al senderismo y la contemplación, Tabio atrae a investigadores, aficionados y curiosos que llegan con la esperanza de presenciar algo fuera de este mundo.

3. Chilca, Perú

Ubicada al sur de Lima, Chilca es una localidad costera que desde hace décadas ha captado la atención por sus frecuentes reportes de objetos voladores no identificados. Las excursiones nocturnas son una de las actividades más buscadas: grupos que se internan en la oscuridad del desierto con la esperanza de observar luces que desafían toda explicación.

Las historias locales, contadas por los propios habitantes, aportan una dimensión cultural valiosa. No es solo una experiencia turística: es un encuentro con las creencias, la tradición oral y el imaginario colectivo de una comunidad que ha aprendido a convivir con lo inexplicable.

4. Zona del Silencio, Durango (México)

En pleno desierto de Mapimí, esta zona ha sido señalada por quienes creen que ciertas áreas del planeta concentran energías anómalas. Aquí, supuestamente, las señales de radio se distorsionan y las brújulas se desorientan.

Aunque muchos científicos explican estos fenómenos por la geología del lugar, lo cierto es que la Zona del Silencio ha cultivado su propio magnetismo. Excursiones guiadas, historias de avistamientos y campamentos bajo cielos estrellados hacen de esta región un destino intrigante para quienes buscan más que paisajes.

5. Skinwalker Ranch, Utah (Estados Unidos)

Este rancho en el estado de Utah se ha convertido en sinónimo de actividad paranormal. No solo se han registrado avistamientos de OVNIs, sino también presencias inexplicables, cambios abruptos en el comportamiento de los animales y una sensación permanente de ser observado, según relatan quienes han trabajado allí.

El lugar ha sido objeto de investigaciones privadas y programas de televisión, lo que ha incrementado su mística. Hoy, algunos operadores ofrecen visitas guiadas que permiten recorrer el perímetro del rancho y sumergirse en una historia donde los límites entre ciencia, mito y fe se difuminan.

¿Por qué crece el turismo ufológico?

Más allá de la atracción por lo paranormal, este tipo de turismo ha tenido un impacto real en las economías locales. Ciudades como Roswell, en Nuevo México, han desarrollado toda una industria basada en el fenómeno OVNI, con museos, festivales y comercios temáticos que generan empleo y revitalizan la cultura local.

Pero también hay un componente emocional. Para muchas personas, visitar estos lugares tiene un significado profundo: es una forma de conectar con sus preguntas más existenciales, de sentirse parte de una comunidad global que busca respuestas… o al menos, experiencias memorables.

En resumen

El turismo ufológico es una forma de viajar que despierta algo más que curiosidad. Es una invitación a explorar lo desconocido, a abrirse a nuevas narrativas y a ver el mundo —y quizás el universo— desde otra perspectiva.

No necesitas ser creyente para disfrutarlo. Basta con dejar que la imaginación tome el volante, aunque sea por un rato.


¿Te interesa escribir sobre los viajes que exploran lo extraordinario? Explora nuestros programas de Máster en Periodismo de Viajes y Máster en Periodismo Gastronómico de la School of Travel Journalism.

Por alumni

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *