Por Lourdes Castellanos
En la vida, hay lenguajes universales que todos entendemos. Cuando pienso en ellos, dos grandes ejemplos vienen a mi mente: la gastronomía y la música; esta vez me enfocaré sobre a contarles cómo una relación comercial (incluso política) se convierte en colaboración y amistad.
La cocina, no necesita traducción: se entiende con el aroma, el sabor y la memoria. En este idioma universal lleno de raíces y matices, México y Estados Unidos llevan más de un siglo (por lo menos) conversando. Hoy en día, este diálogo culinario se identifica con más ingredientes viajando entre ambos lados de las fronteras, más chefs explorando y más comensales dispuestos a probarlo todo.
Para conocer el detrás de esa relación, conversamos con Fabiola Cortéz, especialista de mercadotecnia agrícola de la Oficina de Agro comercio de Estados Unidos en México quien, durante décadas, ha sido testigo de cómo el intercambio gastronómico se consolida no solo en tratados, sino en mesas, cocinas y supermercados.
¿Relación comercial o amistad culinaria?
Las fronteras se diluyen en la cocina, Fabiola lo resume con naturalidad: “Comercialmente dependemos uno del otro; gastronómicamente somos amigos”. El intercambio es evidente, estadounidenses residentes en México encuentran en cada bocado momentos de nostalgia por su patria mientras que los mexicanos en Estados Unidos mantienen viva su esencia a través del amor por el picante, las salsas y la intensidad sensorial que las especias brindan a cada platillo cocinado.
Detrás de cada producto que conquista paladares en ambos países hay regiones, productores y comunidades que buscan darse a conocer. Esa es una misión compartida entre la oficina agro comercial y asociaciones agrícolas estadounidenses junto con sus contrapartes mexicanas; ambas realizan trabajo de promoción y capacitación para difundir beneficios, usos y propiedades de ingredientes que hoy son tendencia.
No hay mejor forma de explicar la amistad culinaria que simples ejemplos que son parte del día a día en la vida de los comensales en ambos países. ¿Quién no ha comido un taco con carne de Texas acompañado de una cerveza lager, un pastel horneado con vainilla de Papantla y harina de Montana mientras disfruta de una taza de café de Coatepec, un guacamole con aguacates de Michoacán y cebollas de Idaho a lo largo del Superbowl, una buena taza de chocolate caliente con cocoa de Tabasco y leche de Wisconsin durante los fríos días de invierno? El límite de fusiones en los ingredientes es inexistente y la mejor parte, los comensales no perciben este fenómeno como algo creado sino como parte de su rutina.

Una frase lo resume todo: “… cooperación y unidad. Estamos unidos por tradición y por la cercanía.”, expresa Fabiola, entre una ligera risa haciendo mención que algunos platillos que actualmente son conocidos a nivel mundial surgieron por el hambre de los clientes y el ingenio de los cocineros quienes con ingredientes que encontraron “al azar” en su cocina, generaron platillos que siguen viviendo entre nosotros. Al preguntar por algunos ejemplos, Fabiola alegremente respondió: “¿Conoces la Ensalada César o los Nachos?”.
Si, en efecto conozco ambos platillos (creo que la mayoría sabemos de qué se tratan) pero desconocía el origen y circunstancia de estos. En caso que ustedes también quieran saber un poco más al respecto, aquí les dejo algunos datos: La ensalada César fue inventada, ante una alta demanda de comensales y pocos ingredientes, en 1924 por el chef italiano “César Cardini” quien era dueño de un restaurante en Tijuana, Baja California.
Los nachos son creación del cocinero mexicano Ignacio “Nacho” Anaya quien en 1940 tuvo que preparar bocadillos para las esposas de soldados estadounidenses en Piedras Negras, Coahuila. Al no contar con suficientes ingredientes para los bocadillos, utilizó lo que estaba disponible: Tortillas fritas (totopos), queso y chiles jalapeños.
Todos sabemos que la popularidad de estos platillos ha traspasado fronteras y tiempo al seguir tan vigentes como en su origen.
Después de este breviario histórico, regresemos a la actualidad. ¿Qué es lo que mueve actualmente a la gastronomía?
El nuevo motor del laboratorio gastronómico: redes sociales
Hoy los fogones tienen TikTok e Instagram como parte de sus herramientas. Esta exposición masiva está impulsando un intercambio creativo sin precedentes, las modas culinarias ya no tardan meses en llegar al otro lado de la frontera, las ferias comerciales en ambos países han transformado la dinámica de consumo.
“En una semana o dos, ya podemos encontrar productos virales de redes sociales en el mercado mexicano.” – asegura Fabiola – “Los importadores están siguiendo de forma constante las tendencias para tener los productos lo más pronto posible en los anaqueles”, señala la especialista.
El resultado: cocinas híbridas, atrevidas, sin miedo a experimentar al igual que consumidores curiosos (en ocasiones también ansiosos), anaqueles renovados y una competencia vibrante que impulsa la oferta gastronómica.
El futuro ya se cocina
Fabiola ve un futuro donde los ingredientes serán cada vez más accesibles, donde los chefs de ambos países compartirán técnicas y conocimiento formando una identidad culinaria compartida, sin renunciar al orgullo de origen. La cooperación superará a la competencia generando una mayor simbiosis entre estas dos grandes naciones que disfrutan del buen comer.
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