Por Klára Kratochvílová
Nos encontramos en medio del océano, lejos de todo, en una isla situada frente a África, aunque forme parte de España. Gran Canaria, una de las siete islas Canarias, se distingue mucho de la España “tradicional” como la conocemos. Cada año, millones de turistas viajan desde todos los rincones del mundo para disfrutar de la riqueza cultural y natural, aprovechar el clima cálido y, por supuesto, vivir la experiencia gastronómica que ofrece esta isla. ¿Qué es lo que le da un toque tan único a Gran Canaria?
Hablando con casi cualquier canario, descubrimos muy rápido el orgullo que sienten por su cultura, su origen y la gastronomía local. Durante el tiempo que pasé en Las Palmas de Gran Canaria, no sé cuántas veces escuché la frase: “Yo no soy español, soy canario.” Y al tienen razón. Se encuentran a más de 1.000 km del punto peninsular más cercano y están mucho más cerca del continente africano que del europeo. ¿Qué significa esto para la gastronomía canaria? Aunque comparte aspectos con la cocina española, se distingue por los ingredientes utilizados y, a veces, por su sencillez.
Los ingredientes de kilómetro 0 forman una parte muy importante de sus platos y típicamente se basan en productos locales y frescos. Además, debido a su ubicación, la isla cuenta con una gran biodiversidad y una agricultura volcánica muy característica. La gastronomía canaria es parte esencial de la identidad cultural, reflejando su historia y la influencia de tradiciones aborígenes, españolas, africanas y latinoamericanas, además de su vínculo con el territorio.
En los últimos años, iniciativas institucionales como Saborea Gran Canaria, ferias gastronómicas y campañas de promoción han reforzado la visibilidad de la cocina canaria tanto a nivel nacional como internacional. La página web oficial (www.grancanaria.com) ofrece una serie de recetas auténticas disponibles al público y la isla cuenta con numerosos “Museos del Sabor”, incluyendo museos de queso, vino, ron o chorizo. El creciente interés por experiencias auténticas, sostenibles y vinculadas al territorio ha impulsado la demanda de actividades como rutas del vino, visitas a fincas ecológicas, mercados agrícolas y talleres culinarios. Y, claro, también hay un montón de restaurantes.
Uno de esos restaurantes es Café Chic, situado en el barrio histórico de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria. Una zona con calles empedradas, casas con balcones típicos canarios y llena de bares y restaurantes. Este restaurante está dirigido por una pareja francesa. Elegí este establecimiento porque creo que permite observar la gastronomía canaria desde un punto de vista alternativo: cómo la descubren quienes llegan de fuera, cómo la interpretan y cómo la integran en una propuesta culinaria internacional. Además, al haber trabajado allí, conozco de primera mano su relación con la gastronomía y la cultura local. Los platos representan más que solo comida: reflejan la esencia de la isla.
Bintou y Didier decidieron mudarse a Canarias por razones personales y, gracias a su larga experiencia en gastronomía y hostelería, quisieron darle un toque internacional a la comida local. Hace tres años abrieron Café Chic y, además de platos canarios, ofrecen recetas de África, Francia, Italia y América. Siendo una isla extremadamente turística, reciben visitantes de todo el mundo, aunque la mayoría son europeos, principalmente alemanes, escandinavos y de países del norte de Europa, además de españoles.
Lejos de casa, en un nuevo país y ambiente, Bintou empezó a aprender español y a entender la cultura local. Iba a restaurantes para probar platos típicos y descubría nuevas recetas a través de internet, libros, redes sociales y su personal canario. Hoy en día ofrece una combinación perfecta de comidas de todo el mundo. La propietaria comenta que los turistas suelen buscar tapas canarias y productos locales, así como comida más exótica y única. Por otro lado, los locales son muy orgullosos, prefieren platos tradicionales y muchas veces rechazan completamente las cartas sin comida canaria. Entre los platos canarios que prepara Bintou en su cocina se encuentran ropa vieja de pulpo (hecha con garbanzos y verduras), papas arrugadas (con mojo rojo o verde), queso a la plancha (con mermelada), croquetas, tablas de quesos locales y una variedad de pinchos. Bintou observa un crecimiento significativo de clientes locales tras incorporar estos platos en la carta.
Además, Bintou pone especial atención en el uso de ingredientes locales para garantizar autenticidad y frescura en sus platos. Entre ellos destacan pescados de las aguas canarias, quesos con denominación de origen, vinos de la isla y especias tradicionales. Esta combinación de productos locales con recetas internacionales no solo respeta la tradición gastronómica canaria, sino que también aporta sabor y calidad a cada plato, mostrando cómo los ingredientes de la tierra pueden dialogar con influencias culinarias de otros países.
Si conocéis el barrio de Vegueta, seguramente sabréis de la famosa Noche de Tapas. Cada jueves, las calles se llenan de personas, con casi todos los restaurantes participando en una “ruta de tapas” y ofreciendo una variedad de tapas y pinchos a precios muy asequibles. En los últimos años, la nocturnidad y el ocio se han reconfigurado en la zona histórica, y la Noche de Tapas se consolidó como una tradición semanal para muchos locales, visitantes y jóvenes. Además, Café Chic, igual que muchos otros restaurantes, organiza noches con música en vivo, lo que atrae nueva clientela y convierte la gastronomía en una experiencia.

Personalmente, creo que la cultura gastronómica también está muy ligada al clima de la zona. Verano o invierno, las tardes cálidas crean un ambiente perfecto para salir, socializar, tomar una copa de vino o tapear. Café Chic demuestra cómo la gastronomía canaria no solo define la identidad local, sino que también inspira a quienes llegan de otros lugares del mundo. Las calles se llenan de personas de diferentes orígenes, culturas e idiomas, pero la comida es lo que nos une a todos. A través de la combinación de platos tradicionales y propuestas internacionales, el restaurante refleja la esencia de la isla: un territorio abierto, diverso y profundamente orgulloso de su cocina.
Reflexión personal:
Me ha parecido muy interesante explorar el papel de la gastronomía en Gran Canaria y cómo es promocionada desde lo institucional. Para mí es un tema bastante cercano, ya que pasé dos semestres viviendo en la isla y trabajando en restauración. Sé lo importante que son la cultura y la gastronomía para los canarios y cuánto orgullo sienten por su origen. Como extranjera que ha vivido allí, me interesa especialmente conocer la experiencia desde el punto de vista de otros extranjeros que tienen un restaurante en la isla.
Noté que muchos locales prefieren la comida tradicional, sus propios platos, y que no siempre les llama la atención la modernización del sector gastronómico. Por eso elegí entrevistar a Bintou: para entender mejor su experiencia y poder compararla con la mía.
Diría que lo más difícil fue contactar con ella, especialmente porque yo no me encuentro en la isla en ese momento. Además, quería elaborar una lista compacta de preguntas y pasé bastante tiempo formulándolas para que fueran completas, directas y, a la vez, abarcaran varios temas. Debido a mi horario lleno y a que Bintou está muy ocupada, tardamos en coincidir y finalmente comunicamos por mensajes de texto y voz. Esto resultó ser más sencillo para mí, ya que realizamos la entrevista en francés y las grabaciones me permitieron traducir sus respuestas con calma.
Esta tarea me ayudó a practicar la realización de entrevistas, mejorar mi comunicación interpersonal y comprender mejor el rol de la gastronomía en la promoción turística. La conversación con Bintou me hizo ver que es necesario encontrar un equilibrio entre modernización y tradición, y que la oferta gastronómica es un reflejo directo del destino. Las noches de tapas en Vegueta, la presencia de productos kilómetro 0 o las iniciativas institucionales muestran que comer en Gran Canaria es una experiencia que va más allá del plato. Es una forma de participar en la vida local. Y, en mi opinión, esto es increíblemente importante en un destino tan turístico como Gran Canaria.
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